Jim Thorpe y el crepúsculo sobre el sendero


Como suele ocurrir con las leyendas, las imprecisiones se suplen con las creencias. De tal forma, aunque no existe acta que lo certifique, se cree que nació el 28 de mayo de 1888, en lo que se conoce como el territorio indio (o País Indio), en Oklahoma. La versión más extendida señala que nació en un pueblo llamado Prague, del matrimonio entre el hijo de un irlandés con una nativa de la nación Sac y Fox, y la hija de un francés con una descendiente de un jefe potawatomi. En su certificado de bautismo aparece como Jacobus Franciscus, pero para la nación Sac y Fox su nombre era Wa-Tho-Huk, que quiere decir, más o menos, Camino iluminado por un gran relámpago, o Sendero Brillante.

Jacobus Franciscus, o Jim, como fue conocido, tuvo un hermano gemelo, Charlie, que murió de neumonía a los nueve años. Varios años después, moriría su madre durante un trabajo de parto. El dolor producido por esa pérdida lo llevó a abandonar los estudios. Cuando decidió retomarlos, se inscribiría en la Carlisle Indian Industrial School, donde comenzaría a escribirse la leyenda de quien sería uno de los más portentosos atletas de Estados Unidos.

Thorpe 2Se dice que, paseando por la pista de atletismo de esa institución en ropa de calle, logró un salto improvisado de 1.75 metros, venciendo a saltadores de altura de la escuela. A partir de allí su talento para el deporte afloraría de manera indetenible ya que, además de atletismo, mostraría aptitudes para disciplinas como béisbol, baloncesto, natación, hockey sobre hielo, boxeo y fútbol americano, deporte en el que mostró habilidades extraordinarias que lo llevaron, en 1911, a formar parte del equipo de la universidad. Al año siguiente sería parte de la delegación de atletismo de Estados Unidos para las olimpíadas de Estocolmo, donde obtuvo oro en pentatlón y decatlón, disciplinas que se estrenaban en dichos juegos.

A su regreso al país se celebraría un desfile en su nombre.

Pero tanto fulgor nunca pasa desapercibido. Thorpe había jugado los veranos de 1909 y 1910 en el equipo de béisbol Rocky Mount, de la liga Eastern Carolina, por la pírrica suma de 15 dólares a la semana. Era un dato irrelevante que comenzó a ventilarse en la prensa de 1913. En ese entonces, quienes fuesen profesores de Educación Física o hubiesen obtenido algún premio en metálico por su actuación deportiva, no eran considerados amateurs, por lo que no podían participar en juegos olímpicos. Bajo este argumento fueron retiradas las medallas a Thorpe.

Según dicen, tras esas acciones emprendidas por la Amateur Athletic Union, quien solicitó al Comité Olímpico Internacional que retirara dichas medallas, no dejaba de haber un sesgo racial.

Thorpe 3Ese año, sin oro olímpico pero ya convertido en profesional, le llovieron las  ofertas. Hizo su primera aparición como jugador de béisbol bajo el uniforme de los Gigantes de Nueva York, con quienes jugaría tres temporadas. Y aunque en este deporte tuvo una actuación destacada, no abandonó el fútbol americano, por lo que en 1915 firmó con los Canton Bulldogs, con quienes jugaría hasta 1920, alternando con su actuación en ligas menores y mayores de béisbol hasta 1919, cuando se retiró definitivamente de ese deporte. Siguió jugando fútbol americano para varios equipos hasta 1928, pero no de manera exclusiva, ya que se dice que entre 1927 y 1928 también practicó el baloncesto de manera profesional.

La versatilidad y el sobresaliente desempeño de Thorpe lo convirtieron en el mejor atleta norteamericano de la primera mitad del siglo XX y en el tercero de todo el siglo, después de Babe Ruth y Michael Jordan, según Associated Press.

En 1930 se iniciaba el accidentado tránsito de una estrella que  se apagaba. Para entonces ya no era contratado como profesional, pero tampoco se le hacía fácil conseguir empleos fuera de ese ámbito. Extra en películas (entre los que no faltaban papeles de deportista o jefe indio), trabajos en la construcción, vigilante de seguridad y un breve paso por la Marina Mercante, fueron algunos de los oficios que ejerció en la proverbial búsqueda del sustento.

En 1953, mientras almorzaba con su tercera esposa en su casa rodante en Lomita, California, sufrió el ataque cardíaco (sería el tercero) que produjo su eclipse definitivo. Era el 28 de marzo de de 1953. No había cumplido 65 años.

Como suele ocurrir con las leyendas, a su vida no le faltó ironía. El 18 de enero de 1983 el Comité Olímpico Internacional le restituyó sus medallas. Habían transcurrido 30 años de su muerte.

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